Revisado por Dr. Óscar Rivas, Psicólogo clínico, PsyT
Última revisión: 2026-10-07 · Próxima revisión: 2027-10-07
Respuesta breve
El trauma intergeneracional describe cómo las consecuencias de un trauma vivido por padres o abuelos aparecen en sus descendientes. Las vías con más respaldo son la crianza, el apego, la comunicación familiar y el contexto social. La herencia epigenética está demostrada en animales; en humanos es una hipótesis. No es un diagnóstico del DSM-5-TR ni de la CIE-11.
¿Qué es el trauma intergeneracional y cómo se transmite?
El trauma intergeneracional, también llamado transgeneracional, describe cómo los efectos psicológicos de hechos traumáticos pasan de una generación a otra. Los descendientes no vivieron el hecho en carne propia; lo que les llega son sus consecuencias psicológicas y fisiológicas, por vías indirectas. En palabras de Yehuda y Lehrner (2018), los hijos tienen que lidiar con el estado postraumático de sus padres.
- Intergeneracional o transgeneracional
- En la clínica se usan como sinónimos. En la investigación biológica tienen significados distintos: intergeneracional designa los efectos de la generación expuesta (F0) en sus hijos (F1); transgeneracional, los efectos en generaciones que nunca estuvieron expuestas. Por línea materna eso empieza en los bisnietos (F3), porque si la exposición ocurre durante el embarazo, el feto y sus células germinales también la reciben; por línea paterna, en los nietos (F2) (Yehuda y Lehrner, 2018).
Yehuda y Lehrner (2018) piden distinguir la observación clínica, que en los últimos años se ha vuelto menos polémica, de las hipótesis sobre su mecanismo. La transmisión psicosocial, por medio de la crianza y de las relaciones familiares dentro de un contexto social compartido, tiene más respaldo en humanos. La transmisión biológica por marcas epigenéticas está bien documentada en animales; en humanos, los estudios todavía no han demostrado que los efectos del trauma se hereden por esa vía.
Crianza y patrones de apego
El trauma puede alterar la forma de cuidar y la disponibilidad emocional de los padres. Un padre o una madre afectados pueden mostrar retraimiento emocional, hipervigilancia o estados disociativos. Estos patrones se asocian con apego alterado o desorganizado en los hijos, que interiorizan ansiedades y miedos relacionales (Schore, 2003; Siegel y Hartzell, 2013).
Un respaldo empírico directo de esta vía viene de la investigación sobre apego. Un metaanálisis de 12 estudios con 851 familias encontró que los estados mentales no resueltos de los padres (la categoría de la Entrevista de Apego Adulto que refleja pérdidas o traumas sin elaborar) se asocian con conductas parentales anómalas (r = 0.26) y con apego desorganizado en el bebé (r = 0.21). Las conductas anómalas explicaron solo una parte pequeña de esa relación, de modo que el resto del mecanismo sigue sin aclararse (Madigan et al., 2006).
Dinámica y comunicación familiar
Dentro de la familia, el trauma puede alterar la dinámica relacional y dar lugar a una comunicación marcada por el silencio, la evitación o el secreto, o bien por la desregulación emocional. Estos patrones pueden prolongar el legado traumático sin que nadie se lo proponga y dejar en hijos y nietos una tensión emocional no dicha y confusión sobre su origen (Danieli, 1998).
El término traumatización secundaria, usado en estudios con hijos de veteranos de Vietnam, no implicaba una transmisión entre generaciones. Se refería al estrés de convivir con una persona traumatizada que expresa sus síntomas o que relata y revive lo que vivió (Yehuda y Lehrner, 2018).
Contexto social
La familia no es la única vía. Yehuda y Lehrner (2018) recogen la discusión sobre el efecto de hechos históricos como la colonización, la esclavitud, el desplazamiento y los genocidios en comunidades enteras, y cuentan las variables sociodemográficas entre los posibles mediadores que los estudios deben controlar. Cuando padres e hijos comparten las mismas condiciones adversas, parte de lo que se atribuye a la transmisión puede deberse a la exposición de los propios hijos a esas condiciones.
Transmisión biológica: qué se sabe de la epigenética
El trauma puede modificar la expresión de los genes sin cambiar la secuencia del ADN; a eso se refiere la epigenética. Los estudios se han concentrado en genes que regulan la respuesta al estrés, como NR3C1 (el gen del receptor de glucocorticoides) y FKBP5. La evidencia más convincente proviene de modelos animales, donde los diseños controlados permiten interpretar con claridad los efectos transmitidos (Yehuda y Lehrner, 2018).
En humanos la evidencia es limitada. Yehuda et al. (2016) midieron la metilación de FKBP5 en 32 sobrevivientes del Holocausto, 22 hijos adultos y 17 controles. Encontraron un efecto en el mismo sitio del gen en padres e hijos, pero en direcciones opuestas: más metilación en los sobrevivientes y menos en sus hijos, comparados con sus respectivos controles. Las mismas autoras lo describen después como un estudio preliminar (Yehuda y Lehrner, 2018).
En NR3C1, la metilación de los hijos de sobrevivientes dependió de la combinación de trastorno de estrés postraumático (TEPT) materno y paterno. Otros estudios pequeños asocian el trauma materno durante el embarazo, como la violencia de pareja o la guerra, con más metilación de NR3C1 en los hijos; ahí el feto estuvo expuesto en el útero, una vía distinta de la herencia por células germinales (Yehuda y Lehrner, 2018).
Separar lo biológico de lo vivido es difícil. Los hijos de sobrevivientes del Holocausto reportaron más exposición a trauma en su infancia que personas comparables, sobre todo si uno de sus padres tenía TEPT, y su cortisol bajo se asoció con el abuso emocional que ellos mismos sufrieron. La exposición de los padres antes de la concepción, el estrés prenatal y la crianza difícilmente son independientes en humanos, y a eso se suma la herencia genética compartida. En ratas, los efectos de la crianza materna sobre la metilación de NR3C1 desaparecen cuando las crías pasan a otra madre; las autoras lo describen como transmisión social de información por medio de la conducta parental (Yehuda y Lehrner, 2018).
¿Cómo se reconoce y qué efectos se observan en los descendientes?
Reconocer un trauma intergeneracional implica identificar malestar emocional, dificultades relacionales o síntomas que se repiten a lo largo de varias generaciones de una familia.
Los estudios con hijos de sobrevivientes del Holocausto, y después con hijos de veteranos de Vietnam, describieron sobreidentificación con los padres, autoestima baja por minimizar la propia vida frente al trauma parental, catastrofismo, temor a que el trauma se repitiera, ansiedad, pesadillas, culpa, hipervigilancia y dificultades interpersonales. Muchos no evaluaron la psicopatología de los padres: la daban por supuesta a partir de la exposición (Yehuda y Lehrner, 2018).
En hijos de sobrevivientes se observó más TEPT y más trastornos del estado de ánimo y de ansiedad que en controles, aunque esas muestras se reclutaron en buena parte entre personas que buscaban atención por problemas relacionados con el Holocausto. El mayor riesgo de TEPT se presentó ante las experiencias traumáticas de los propios hijos y se asoció con el TEPT de la madre (Yehuda y Lehrner, 2018). Bowers y Yehuda (2016) concluyen que los hijos de padres expuestos a estrés o trauma pueden tener más riesgo de psicopatología y de otros problemas de salud y de conducta, y que las limitaciones metodológicas todavía impiden entender su origen.
Efectos psicológicos y relacionales descritos en descendientes
- Ansiedad crónica e hipervigilancia: más sensibilidad a amenazas percibidas. Puede reflejar patrones emocionales aprendidos en la familia, por ejemplo a partir del modelo de los padres; la vulnerabilidad epigenética es una hipótesis (Yehuda y Lehrner, 2018).
- Alteraciones del apego: desconfianza, ansiedad, retraimiento emocional o aglutinamiento, que pueden reflejar estilos de apego alterados en los padres. La asociación mejor documentada es la de los estados no resueltos de los padres con el apego desorganizado de los hijos (Madigan et al., 2006).
- Alteraciones de la identidad: sensación de desarraigo, duelo no resuelto o una sensación vaga pero persistente de pérdida ligada al legado traumático de los ancestros (Danieli, 1998).
- Quejas somáticas y problemas crónicos de salud: síntomas físicos persistentes sin explicación médica tras una evaluación adecuada. Van der Kolk (2014) propone que el trauma altera la regulación fisiológica; en los descendientes, esa desregulación podría interiorizarse por la dinámica emocional de la familia. Su herencia por vía epigenética no está demostrada.
¿Hay criterios diagnósticos o instrumentos para evaluarlo?
El trauma intergeneracional no tiene criterios diagnósticos propios en el DSM-5-TR de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, 2022) ni en la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2024). Su evaluación depende de una historia clínica cuidadosa, de la observación y de los patrones de síntomas a lo largo de las generaciones.
Herramientas útiles en la evaluación
- Cuestionario de experiencias adversas en la infancia (ACE): nació del estudio de Felitti et al. (1998) y registra la exposición del propio encuestado a abuso y disfunción en el hogar durante su infancia. No mide impactos transgeneracionales; en investigación intergeneracional se aplica a los padres y su puntaje se relaciona con la salud de los hijos (Schickedanz et al., 2018).
- Genograma familiar: mapa gráfico de la familia a lo largo de varias generaciones que permite registrar legados traumáticos y patrones relacionales (McGoldrick et al., 2020). Es una herramienta clínica de formulación; no es una prueba psicométrica.
- Cuestionario Internacional de Trauma (ITQ): autoinforme que mide TEPT y TEPT complejo según la CIE-11 (Cloitre et al., 2018). Sirve cuando el descendiente tuvo sus propias experiencias traumáticas; no evalúa trauma ancestral.
- Cuestionario de Transmisión Histórica e Intergeneracional del Trauma (HITT-Q): instrumento de investigación con 12 factores (vulnerabilidad y resiliencia de la familia y del descendiente, y daño moral histórico), validado inicialmente en 1,104 hijos de sobrevivientes del Holocausto. Sus autores lo presentan como un primer paso de validación (Békés y Starrs, 2024).
Estas herramientas ayudan a identificar patrones y grupos de síntomas y a formular hipótesis sobre las vías relacionales de transmisión. Ninguna mide vulnerabilidad epigenética.
¿Qué intervenciones se usan para el trauma intergeneracional?
Los enfoques que siguen trabajan con los patrones emocionales aprendidos en la familia y con las rupturas relacionales; algunos se ocupan de la desregulación fisiológica. Su respaldo empírico es desigual y conviene conocerlo antes de elegir.
Isobel et al. (2019), en una síntesis interpretativa de 77 artículos, identificaron dos ejes para prevenir la transmisión del trauma relacional en la relación entre padres y bebé: resolver el trauma de los padres y apoyar de forma activa el apego.
Intervenciones familiares
La terapia familiar sistémica de Bowen y la terapia familiar estructural de Minuchin abordan dinámicas relacionales disfuncionales y patrones de comunicación desadaptativos que pasan de una generación a otra. Bowen (1978) describió un proceso de transmisión multigeneracional: pequeñas diferencias en el nivel de diferenciación entre padres e hijos se amplían a lo largo de generaciones, y la información que las produce se transmite por medio de las relaciones. Minuchin (1974) se centró en la estructura familiar y en la claridad de los límites. Ambos enfoques buscan más cohesión familiar y mejor sintonía emocional entre generaciones.
Las guías de la Sociedad Internacional de Estudios sobre Estrés Traumático (ISTSS, 2019) consideran insuficiente la evidencia para recomendar terapia familiar a niños y adolescentes con síntomas postraumáticos.
Enfoques narrativos
La terapia narrativa de White y Epston (1990) considera los problemas como algo separado de la persona y trabaja con conversaciones de reescritura de la propia historia. En el trabajo con legados familiares se usa para que la familia reconstruya su historia de forma coherente y con sentido, y para reducir la evitación, el secreto o el estigma en torno al trauma familiar. Otras intervenciones de relato familiar buscan dar significado a lo ocurrido y validar las emociones de sus miembros.
Intervenciones centradas en el apego y la relación
Los enfoques que buscan restaurar el apego seguro y la corregulación, como la psicoterapia diádica del desarrollo (DDP) y los programas Circle of Security, se proponen reparar rupturas relacionales que vienen de generaciones anteriores y trabajan de forma explícita la desregulación emocional transmitida (Siegel y Hartzell, 2013; Hughes y Baylin, 2012). Su respaldo en ensayos controlados es débil. Para la DDP, un estudio de factibilidad en el Reino Unido señaló que faltaba evidencia rigurosa de ensayos aleatorizados (Turner-Halliday et al., 2014). Para el formato Circle of Security-Parenting (COS-P), el metaanálisis de los ocho ensayos aleatorizados disponibles no encontró efectos significativos sobre la crianza ni sobre los resultados en padres e hijos (Bakermans-Kranenburg et al., 2026).
Terapias somáticas
La psicoterapia sensoriomotriz y la experiencia somática (Somatic Experiencing) trabajan con la desregulación fisiológica y las reacciones crónicas de estrés. Integran la conciencia corporal con técnicas de regulación rítmica y de estabilización fisiológica para apoyar la regulación emocional (Levine, 2010; Ogden et al., 2006). La idea de que estas terapias tratan residuos corporales del trauma heredados de generaciones anteriores es una hipótesis clínica.
Su evidencia general es preliminar. Una revisión de alcance encontró efectos positivos de la experiencia somática sobre síntomas de TEPT en estudios de calidad mixta (Kuhfuß et al., 2021), y la ISTSS (2019) la clasifica como intervención con evidencia emergente para el TEPT en adultos. Una adaptación grupal de la psicoterapia sensoriomotriz mejoró la conciencia corporal y la ansiedad en un ensayo piloto con 32 mujeres con trauma infantil (Classen et al., 2021).
Mindfulness y compasión
Las prácticas de atención plena (mindfulness) y de autocompasión pueden dar recursos para reconocer y procesar legados familiares complejos y favorecer la flexibilidad emocional. Cada programa tiene su autor: la reducción del estrés basada en mindfulness (MBSR) parte del programa que Kabat-Zinn (1982) describió en pacientes con dolor crónico; la terapia centrada en la compasión, de Gilbert (2009), se dirige a la vergüenza y la autocrítica; y el programa de autocompasión consciente (Mindful Self-Compassion, MSC) es de Neff y Germer (2018). Para el TEPT en adultos, la ISTSS (2019) considera insuficiente la evidencia para recomendar la MBSR.
Qué se puede esperar del tratamiento
Las intervenciones sistémicas, centradas en el apego, narrativas y corporales permiten trabajar los patrones relacionales y la regulación emocional de la familia. La literatura sobre la reversión de los efectos intergeneracionales es todavía muy pequeña (Yehuda y Lehrner, 2018), así que conviene presentar estos tratamientos al consultante como apoyo para sus síntomas y sus relaciones actuales, sin prometer que cortarán la transmisión.
¿Qué dicen las guías?
Las guías de la ISTSS (2019) no tratan el trauma intergeneracional como una condición con recomendaciones propias. Cuando el consultante cumple criterios de un trastorno, se aplican las recomendaciones para ese trastorno.
Recomendaciones fuertes de la ISTSS (2019) para síntomas postraumáticos
- Adultos con TEPT: terapia de procesamiento cognitivo, terapia cognitiva, desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR), terapia cognitivo-conductual individual centrada en el trauma y exposición prolongada.
- Niños y adolescentes con síntomas postraumáticos clínicamente relevantes: terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (con el niño o con el niño y su cuidador) y EMDR.
Referencias
- American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5.ª ed., texto rev.). American Psychiatric Association Publishing. DOI
- Bakermans-Kranenburg, M. J., Galbally, M., Hawkins, E. y van IJzendoorn, M. H. (2026). Research Review: No robust effects of Circle of Security-Parenting (COSP) on parenting, parents, or children: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Journal of Child Psychology and Psychiatry. Publicación anticipada en línea. DOI
- Békés, V. y Starrs, C. J. (2024). Assessing transgenerational trauma transmission: Development and psychometric properties of the Historical Intergenerational Trauma Transmission Questionnaire (HITT-Q). European Journal of Psychotraumatology, 15(1), 2329510. DOI
- Bowen, M. (1978). Family therapy in clinical practice. Jason Aronson. ISBN 9780876683347. Fuente
- Bowers, M. E. y Yehuda, R. (2016). Intergenerational transmission of stress in humans. Neuropsychopharmacology, 41(1), 232-244. DOI
- Classen, C. C., Hughes, L., Clark, C., Hill Mohammed, B., Woods, P. y Beckett, B. (2021). A pilot RCT of a body-oriented group therapy for complex trauma survivors: An adaptation of sensorimotor psychotherapy. Journal of Trauma & Dissociation, 22(1), 52-68. DOI
- Cloitre, M., Shevlin, M., Brewin, C. R., Bisson, J. I., Roberts, N. P., Maercker, A., Karatzias, T., & Hyland, P. (2018). The International Trauma Questionnaire: Development of a self-report measure of ICD-11 PTSD and complex PTSD. Acta Psychiatrica Scandinavica, 138(6), 536-546. DOI
- Danieli, Y. (Ed.). (1998). International handbook of multigenerational legacies of trauma. Plenum Press. ISBN 9780306457388. DOI
- Felitti, V. J., Anda, R. F., Nordenberg, D., Williamson, D. F., Spitz, A. M., Edwards, V., Koss, M. P., & Marks, J. S. (1998). Relationship of childhood abuse and household dysfunction to many of the leading causes of death in adults: The Adverse Childhood Experiences (ACE) Study. American Journal of Preventive Medicine, 14(4), 245-258. DOI
- Gilbert, P. (2009). Introducing compassion-focused therapy. Advances in Psychiatric Treatment, 15(3), 199-208. DOI
- Hughes, D. A. y Baylin, J. (2012). Brain-based parenting: The neuroscience of caregiving for healthy attachment. W. W. Norton. ISBN 9780393707281. Fuente
- International Society for Traumatic Stress Studies. (2019). Posttraumatic stress disorder prevention and treatment guidelines: Methodology and recommendations. ISTSS. Fuente
- Isobel, S., Goodyear, M., Furness, T. y Foster, K. (2019). Preventing intergenerational trauma transmission: A critical interpretive synthesis. Journal of Clinical Nursing, 28(7-8), 1100-1113. DOI
- Kabat-Zinn, J. (1982). An outpatient program in behavioral medicine for chronic pain patients based on the practice of mindfulness meditation: Theoretical considerations and preliminary results. General Hospital Psychiatry, 4(1), 33-47. DOI
- Kuhfuß, M., Maldei, T., Hetmanek, A. y Baumann, N. (2021). Somatic experiencing - effectiveness and key factors of a body-oriented trauma therapy: A scoping literature review. European Journal of Psychotraumatology, 12(1), Artículo 1929023. DOI
- Levine, P. A. (2010). In an unspoken voice: How the body releases trauma and restores goodness. North Atlantic Books. ISBN 9781556439438. Fuente
- Madigan, S., Bakermans-Kranenburg, M. J., van IJzendoorn, M. H., Moran, G., Pederson, D. R. y Benoit, D. (2006). Unresolved states of mind, anomalous parental behavior, and disorganized attachment: A review and meta-analysis of a transmission gap. Attachment & Human Development, 8(2), 89-111. DOI
- McGoldrick, M., Gerson, R. y Petry, S. (2020). Genograms: Assessment and treatment (4.ª ed.). W. W. Norton. ISBN 9780393714043. Fuente
- Minuchin, S. (1974). Families and family therapy. Harvard University Press. ISBN 9780674292369. Fuente
- Neff, K. y Germer, C. (2018). The mindful self-compassion workbook: A proven way to accept yourself, build inner strength, and thrive. Guilford Press. ISBN 9781462526789. Fuente
- Ogden, P., Minton, K. y Pain, C. (2006). Trauma and the body: A sensorimotor approach to psychotherapy. W. W. Norton. ISBN 9780393704570. Fuente
- Organización Mundial de la Salud. (2024). Clinical descriptions and diagnostic requirements for ICD-11 mental, behavioural and neurodevelopmental disorders (CDDR). Organización Mundial de la Salud. ISBN 978-92-4-007726-3. Fuente
- Schickedanz, A., Halfon, N., Sastry, N. y Chung, P. J. (2018). Parents' adverse childhood experiences and their children's behavioral health problems. Pediatrics, 142(2), e20180023. DOI
- Schore, A. N. (2003). Affect dysregulation and disorders of the self. W. W. Norton. ISBN 9780393704068. Fuente
- Siegel, D. J. y Hartzell, M. (2013). Parenting from the inside out: How a deeper self-understanding can help you raise children who thrive (ed. del 10.º aniversario). Tarcher. ISBN 9780399165108. Fuente
- Turner-Halliday, F., Watson, N., Boyer, N. R., Boyd, K. A. y Minnis, H. (2014). The feasibility of a randomised controlled trial of Dyadic Developmental Psychotherapy. BMC Psychiatry, 14, 347. DOI
- van der Kolk, B. A. (2014). The body keeps the score: Brain, mind, and body in the healing of trauma. Viking. ISBN 9780670785933. Fuente
- van IJzendoorn, M. H., Bakermans-Kranenburg, M. J. y Sagi-Schwartz, A. (2003). Are children of Holocaust survivors less well-adapted? A meta-analytic investigation of secondary traumatization. Journal of Traumatic Stress, 16(5), 459-469. DOI
- White, M. y Epston, D. (1990). Narrative means to therapeutic ends. W. W. Norton. ISBN 9780393700985. Fuente
- Yehuda, R., Daskalakis, N. P., Bierer, L. M., Bader, H. N., Klengel, T., Holsboer, F. y Binder, E. B. (2016). Holocaust exposure induced intergenerational effects on FKBP5 methylation. Biological Psychiatry, 80(5), 372-380. DOI
- Yehuda, R., & Lehrner, A. (2018). Intergenerational transmission of trauma effects: Putative role of epigenetic mechanisms. World Psychiatry, 17(3), 243-257. DOI
Consulta nuestra política editorial
Recibe Psicotrauma
Nuevas guías, investigación y recursos en tu correo.
Suscribirme